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Obama, o cómo expandir judicialmente el aborto

29 de octubre de 2012

Después de 40 años de aborto prácticamente ilimitado en Estados Unidos, tras la decisióm del Tribunal Supremo norteamericano de legalizarlo en el caso Roe v. Wade, y más de 55 millones de bebés no nacidos por haber sido abortados, el próximo presidente tendrá la oportunidad durante un plazo de cuatro años de dejar una marca indeleble en dicho órgano judicial. Y ello por una mera cuestión de edad.

Como informa LifeNews, la edad media de jubilación en el máximo Tribunal estadounidense es de 71 años. Pues bien, algunos de sus actuales miembros tienen la edad siguiente:

  – jueza Ruth Bader Ginsberg: 79 años

– juez Antonin Scalia: 76 años

– juez Anthony Kennedy: 76 años

–  juez Stephen Breyer: 74 años

Hay que tener presente que actualmente son 9 los jueces que componen el Tribunal Supremo de EE.UU, y su nombramiento es a perpetuidad, salvo dimisión, retiro o el casi imposible supuesto de remoción (“impeachment”). En toda la historia, solamente un juez del Tribunal Supremo federal ha sido removido de su cargo: Samuel Chase, en 1805.

El presidente y candidato Obama ya nombró a dos jueces pro-aborto (Elena Kagan y Sonia Sotomayor), por lo que cualquier nuevo nombramiento que de él dependa reforzará el abortismo en EE.UU. Curiosamente, ambas jueces tienen algo en común: no tienen hijos (Kagan nunca se ha casado y Sotomayor está divorciada).

Por su parte, el candidato Mitt Romney, ha pedido en repetidas ocasiones anular el fallo Roe v. Wade, y ha afirmado que de llegar a ser presidente, nombraría jueces que no ejercieran de legisladores desde el banquillo de los tribunales, como ya lo hicieron en 1973 con Roe, sino que se dedicaran estrictamente a interpretar la Constitución. Entre sus colaboradores y asesores judiciales se encuentran, por ejemplo, el ex candidato a la Corte Suprema Robert Bork y la profesora de la Universidad de Harvard Mary Ann Glendon.

El abortismo de Obama pasó desapercibido durante tiempo, aunque en 2009 se descubrió un breve comentario que había publicado en la revista Harvard Law Review en 1990 (páginas 823 y siguientes del Volumen 103), sin firma, que defendía la sentencia del Tribunal Supremo de Illinois, que no reconocía la responsabilidad civil de la madre por daños a su feto (caso Stallman contra Youngquist, 21 Noviembre 1988). Una de sus primeras decisiones como Presidente fue restaurar la financiación del aborto con fondos públicos, tanto dentro como fuera de los EE.UU. Su último impulso al aborto: la Obamacare, una ley que, a pesar de las declaraciones en contra de Obama, servirá como cobertura al aborto.

La elección presidencial es mucho más que una mera opción política, y versa sobre algo más importante: a quién se le permite vivir y a quién no.

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