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Aborto en Inglaterra y Gales: la primera causa de muerte de seres humanos

29 de octubre de 2012

La muerte de seres humanos por aborto simplemente no se computa en las estadísticas oficiales de mortalidad. Este prejuicio estadístico es signo de cómo después de casi 50 años, la consideración del aborto en el Reino Unido como un mero hecho sociológico ha oscurecido la conciencia moral de la sociedadl. Un hecho que se repite en todos los países que han legalizado el aborto.

En Inglaterra y Gales fallecieron 484.367 personas durante 2011: cerca del 30% fue por cáncer (143.181), un 29% por problemas circulatorios (infartos, etc., que supusieron 139.706 fallecidos) y 67.690 personas murieron como consecuencia de problemas respiratorios. Estas tres fueron, según la estadística oficial de mortalidad, las principales causas de fallecimiento de seres humanos en Inglaterra y Gales. Pero, ¿es esto cierto o, por el contrario, ocultan una realidad clamorosa?

Dichas estadísticas no dicen toda la verdad. Durante 2011 se cometieron de hecho 196.082 abortos en Inglaterra y Gales, y tales cifras simplemente no se computan en las estadísticas oficiales de muertes de seres humanos.  El 96% de los abortos fueron, además, pagados por el Servicio Nacional de Salud (NHS, National Health System).

Casi el 98% de los abortos en 2011 se hicieron basándose en el riesgo de salud mental para la madre, una razón bien conocida por las enormes posibilidades que ofrece a la subjetividad y que abre, como de hecho muestran las estadísticas, la posibilidad del llamado “aborto a voluntad”.  El porcentaje de mujeres  mayores de 30 años que  ya habían abortado anteriormente es del 45,5%. Por otro lado, 17.241 mujeres habían abortado ya 2 ó más veces. Por edades, llama la atención el número de menores de edad que son sometidas a aborto: 14,599. Si nos fijamos en la banda entre los 15 y 19 años, la cantidad de abortos es muy importante: 33,923. 

El porcentaje de mujeres  mayores de 30 años que  ya habían abortado anteriormente es del 45,5%. Por otro lado, 17.241 mujeres habían abortado ya 2 ó más veces. Por edades, llama la atención el número de menores de edad que son sometidas a aborto: 14.599. Si nos fijamos en la banda entre los 15 y 19 años, la cantidad de abortos es muy importante: 33.923. Es igualmente significativo que de los 208.553 abortos del Reino Unido, un 94% se cometieran en Inglaterra y Gales, y el resto en Escocia (12.471).

En aquellos países que no han legalizado el aborto, el lobby abortista invoca siempre el pseudo-argumento de que la ilegalización es causa de altos índices de abortos. Sin embargo, la experiencia inglesa muestra que la legalización del aborto no sólo no lleva a la disminución de su número, sino que por el contrario supone su ascenso imparable. Así se refleja en el gráfico que figura más abajo, y que contiene el índice de abortos por cada 1.000 mujeres en Inglaterra y Gales (1969-2011), elaborado por el Departamento de Salud (“Abortion Statistics, England and Wales: 2011”), Mayo de 2012 (página 6).

En Inglaterra y Gales, el índice de abortos durante casi cinco décadas desde su legalización en 1967, no solamente no ha frenado este drama, sino que lo ha facilitado, aumentando de modo sustancial el ratio de abortos cometidos.

La senda del aborto es un camino hacia ninguna parte. La experiencia de décadas muchos países, entre ellos el Reino Unido, aconseja la total revisión de unas políticas que han resultado nefastas para la mujer, para los no nacidos, y para toda la sociedad.

No es por ello de extrañar que algunos pasos se estén ya dando para limitar esta realidad, incluso en el Reino Unido, donde el 31 de octubre de 2012 se debatirá la reducción del plazo para abortar de 24 a 20 semanas. Aunque no es un gran salto, la dirección es la adecuada. Las actuales políticas abortistas son, por muchos motivos, intrínsecamente inconsistentes e ilógicas. Así lo manifestaba el Dr. Max Pemberton en un artículo en el diario The Telegraph del 14 de Octubre de 2012: “En el mismo hospital donde los médicos están tratando de salvar a un bebé prematuro nacido con, por ejemplo, 23 semanas, una mujer que cruza por el pasillo está legalmente autorizada a someterse a un aborto en la etapa tardía de su feto de similar número de semanas. Así que, por un lado utilizamos mucho dinero y recursos para tratar de salvar la vida de un bebé, mientras que, por el otro, aprobamos su destrucción “. 

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