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Hungría, ese “molesto” país para la UE (I)

4 de octubre de 2012

La nueva Constitución de Hungría [1], aprobada en abril de 2011 y que entró en vigor el 1 de enero de 2012, es toda una revolución. No sólo no reniega de sus raíces cristianas, sino que tras un “Dios bendiga a los húngaros”, afirma el texto de su Preámbulo: “Estamos orgullosos de que nuestro rey San Esteban construyera el Estado húngaro sobre una base sólida e hiciera de nuestro país una parte de la Europa cristiana hace mil años (…) Reconocemos el papel de la Cristiandad en la preservación de la nación. Valoramos las diversas tradiciones religiosas de nuestro país.”

Por si fuera poco, el Preámbulo defiende también la familia y la nación: “Sostenemos que la familia y la nación constituyen el marco principal de nuestra convivencia y que nuestros valores fundamentales de cohesión son la fidelidad, la fe y el amor.”  Además, protege el matrimonio “como unión de un varón y una mujer basada en la decisión voluntaria, y la familia como base de la supervivencia de la nación” (Art. L-1). Igualmente “Hungría estimulará el compromiso de tener hijos (Artículo L-2). Se explicita la obligación de los hijos adultos de cuidar de sus padres, si lo necesitaran (Artículo XVI-4). Es un extraño ejemplo contemporáneo de defensa constitucional de la vida humana desde su concepción, afirma su Artículo II: “Todo ser humano tiene derecho a la vida y a la dignidad humana; la vida embrionaria y fetal está protegida desde el momento de la concepción”.

La Constitución rechaza explícitamente el pasado comunista: “No reconocemos la suspensión de nuestra constitución histórica debido a las ocupaciones extranjeras. Negamos cualquier tipo de limitaciones por los crímenes inhumanos cometidos contra la nación húngara y sus ciudadanos bajo las dictaduras nacional-socialista y comunista. No reconocemos la constitución comunista de 1949, ya que fue la base para un gobierno tiránico; por lo tanto, la proclamamos como inválida.”

La Hungría post-comunista padeció un largo período de sucesivos gobiernos socialistas entre 2002 y 2010[2], que, entre otras cosas, dejaron el país en quiebra. La enorme recesión de 2010 (una de las más importantes de todos los países de la OCDE)[3] permitió un cambio de gobierno, que llevó al poder a Viktor Orbán, quien –entre otras cosas- ha aumentado, según la organización Heritage Foundation, la libertad económica en estos dos últimos años[4] (actualmente ocupa el puesto 46 de 184 países; España es el número 36 en la clasificación).[5] Pero, como puede observarse por el cambio constitucional, no solamente ha aumentado la libertad económica, sino que se ha recuperado el respeto a la tradición histórica nacional, el valor intrínseco de la nación, de la familia y los hijos, desde su concepción. ¿Cuál ha sido la reacción de la UE y de la corrección política ante tamaño desafío?

Continúa en el siguiente post.


[2] Sus primeros ministros fueron: Péter Medgyessy (2002-4), Ferenc Gyurcsány (2004-9) y György Gordon Bajnai (2009-10).

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